Hace días que no publicamos nada en el blog y eso que acabamos de empezar, ¡Vamos bien! Jajaja
Lo mejor es que tenemos un montón de recetas y cosas pendientes de publicar, pero entre la pereza por el calor que hace (aunque ha habido unos días de tregua), otras cosas que hacer o simplemente pereza por escribir, no las hemos publicado aún. Dentro de unos días nos iremos de viaje y, aunque tenemos un par de eventos que organizar o en los que colaborar y muchas cosas que hacer, vamos a disfrutar al máximo de esos días fuera aunque mientras iremos publicando alguna entrada o foto.
Ya llevo un tiempo queriendo probar la chía y hasta ahora no lo he hecho, pero ha llegado el día y me he estrenado con una receta fácil, deliciosa, fresquita, detox, vegana y QUEMA GRASAS. ¡ Sí, sí, quema grasas, habéis leído bien!
La chía es uno de los ingredientes estrella de la dieta vegetariana y macrobiótica, al igual que la avena, dos alimentos muy completos y altamente nutritivos de los que poder disfrutar en el desayuno o en la merienda.
La chía (salvia hispánica L.) es una semilla de la familia de la menta con un alto contenido en fibra (más que cualquier cereal), antioxidantes (3 veces más que los arándanos), vitaminas (B1, B2, B3, B6, E, C y A), proteínas (2 veces más que cualquier semilla), calcio (5 veces más que la leche entera), fósforo (8 veces más que la leche completa, esencial para asimilar el calcio), magnesio (14 veces más que el brócoli), potasio (2 veces más que los plátanos), zinc, selenio (3 veces más que el lino), boro (también fija el calcio de los huesos), cobre, hierro (3 veces más que las espinacas), ácidos grasos y aceites esenciales como el omega 3 (7 veces más que el salmón) y el omega 6, tiene bajo contenido en sodio, no contiene gluten...
Cómo ya he dicho antes, tiene un gran poder como quemadora de grasa abdominal y de caderas y glúteos. Otros alimentos que tienen este poder son el chocolate negro (mínimo 70% de cacao), las nueces, el pomelo, el té verde, las semillas de lino...
Además de ésto, las semillas de chía reducen el colesterol LDL, proporcionan energía, regulan el azúcar en sangre, regulan el tránsito intestinal evitando el estreñimiento, mejoran el sistema nervioso, son cardioprotectoras, reducen el apetito, ayudan a regenerar músculos y tejidos...
Se toman de igual manera que las semillas de lino: se pueden tomar tal cual en las ensaladas, en las cremas, sopas o los yogures, pero también molidas o en ayunas remojadas en agua o leche de cualquier tipo, momento en el que tras una media hora forman una especie de gelatina (mucílago producido por la fibra soluble que impide transformar los carbohidratos en azúcares sencillos y modulan el metabolismo prolongando la hidratación y regulando la absorción de nutrientes). Es recomendable tomarlas una vez al día: una media hora antes del desayuno, la comida o la cena. No son bajas en calorías, por lo que no se debe abusar aunque quemen grasas.
La avena es un cereal muy nutritivo y energético, gran fuente de nutrientes. Es importante siempre elegir granos integrales y si pueden ser ecológicos, mejor. Tiene un alto contenido en proteínas, fibra, carbohidratos, vitaminas (B1, B2, B5, B6 y E), minerales (magnesio, zinc, calcio, potasio y hierro), ácidos grasos como el omega 6, aminoácidos esenciales, antioxidantes, fósforo... Por lo tanto, también es un alimento muy completo para los desayunos. Reduce el apetito, proporciona energía (muy utilizada por los deportistas), regula los niveles de azúcar en la sangre, aumenta el tránsito intestinal reduciendo el estreñimiento, reduce la retención de líquidos, regula el metabolismo, es cardioprotectora, reduce el colesterol LDL, ayuda a regenerar tejidos, es sedante (ayuda contra el insomnio o la ansiedad), mejora la atención, ayuda en enfermedades respiratorias, podría aumentar la fertilidad, ayuda en enfermedades cutáneas y nerviosas.
Se toman de igual manera que las semillas de lino: se pueden tomar tal cual en las ensaladas, en las cremas, sopas o los yogures, pero también molidas o en ayunas remojadas en agua o leche de cualquier tipo, momento en el que tras una media hora forman una especie de gelatina (mucílago producido por la fibra soluble que impide transformar los carbohidratos en azúcares sencillos y modulan el metabolismo prolongando la hidratación y regulando la absorción de nutrientes). Es recomendable tomarlas una vez al día: una media hora antes del desayuno, la comida o la cena. No son bajas en calorías, por lo que no se debe abusar aunque quemen grasas.
La avena es un cereal muy nutritivo y energético, gran fuente de nutrientes. Es importante siempre elegir granos integrales y si pueden ser ecológicos, mejor. Tiene un alto contenido en proteínas, fibra, carbohidratos, vitaminas (B1, B2, B5, B6 y E), minerales (magnesio, zinc, calcio, potasio y hierro), ácidos grasos como el omega 6, aminoácidos esenciales, antioxidantes, fósforo... Por lo tanto, también es un alimento muy completo para los desayunos. Reduce el apetito, proporciona energía (muy utilizada por los deportistas), regula los niveles de azúcar en la sangre, aumenta el tránsito intestinal reduciendo el estreñimiento, reduce la retención de líquidos, regula el metabolismo, es cardioprotectora, reduce el colesterol LDL, ayuda a regenerar tejidos, es sedante (ayuda contra el insomnio o la ansiedad), mejora la atención, ayuda en enfermedades respiratorias, podría aumentar la fertilidad, ayuda en enfermedades cutáneas y nerviosas.
La avena cruda conserva mayor cantidad de nutrientes que la cocida, pero esta última es más sabrosa y digestiva.
Batido de chía, plátano y avena
Ingredientes:
Para 2 personas:
- Tres cucharadas de semillas de chía
- Media taza de avena (yo he utilizado salvado de avena integral por tener un índice glucémico menor a los copos de avena. IG 15 frente a IG 40)
- Una taza de leche vegetal (yo he utilizado leche de almendras)
- Dos tazas de hielo picado o cubitos
- 2 plátanos (podéis aprovechar si tenéis alguno que se empieza a pochar o maduro)
- Dos cucharadas de extracto de vainilla (una si es concentrado o en pasta)
- Un poco de canela (al gusto)
*Cuando hablo de tazas, me refiero a tazas medidoras. Es difícil establecer una equivalencia dependiendo si se trata de un ingrediente seco, líquido..., pero aproximadamente sería:
Una taza = 240 ml, media taza = 120 ml, un cuarto de taza = 60 ml
Preparación:
Triturar todos los ingredientes. Algunas semillas quedarán enteras.
¡Disfrutad de este delicioso batido!





